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ANEXOS

 

LA OPCION NUCLEAR, EL MEDIO AMBIENTE Y LA POLITICA

14/11/1997 - por Carlos CALLE

Ingeniero químico. Experto en tecnología nuclear, ciclo de combustible y tratamiento de residuos radiactivos.

Yo he leído con atención él articulo sobre "la opción nuclear y el medio ambiente" publicado en esta sección el 13 de septiembre pasado Visto que en otras oportunidades exprese en La Voz del Interior mis opiniones sobre algunos aspectos ligados a la problemática nuclear, me permito intervenir nuevamente, para hacer algunas reflexiones sobre el contenido de lo publicado, con el objetivo de seguir ilustrando al publico sobre este apasionante problema que es, según mi criterio, incumbencia de toda la sociedad.

Estoy de acuerdo en que la nucleolectricidad es una forma de generación de electricidad que disminuye drásticamente la generación de gases (CO2, NOx, SOx) que contribuyen no solo al efecto invernadero sino también a las lluvias ácidas. Es cierto que hay unos 25 países con porcentajes de generación nucleoelectrica que oscilan entre el 80 y el 25 por ciento, que en nuestro país tal porcentaje es del 17 por ciento y que otros lugares del mundo hay 36 usinas atómicas en construcción. Se podría agregar como ilustración adicional que una sola usina a carbón de 1000 Mwe (equivalente a la potencia instalada de la central de Embalse mas Atucha I) "descarga" anualmente a la atmósfera 6,5 millones de toneladas de CO2 y además produce 340 mil toneladas de cenizas que contienen elementos químicos pesados (arsénico, cadmio, mercurio, etcétera) altamente contaminantes. Es muy extraño sin embargo que el articulo no diga nada, y sobrevuele sin tomar posición alguna, sobre la contraindicación más notoria y evidente que desde el punto de vista ambiental tiene la producción nucleoelectrica, ello es, la generación de escorias radiactivas cuya peligrosidad perdura en el tiempo, generando por tal razón desconfianza y recelo.

Planteadas así las cosas, se deja la sensación de que la generación nucleoelectrica mundial se encuentra frente a un creciente e idílico panorama internacional. Con respecto a nuestro país, poco y nada se dice en concreto (salvo generalidades) sobre las opciones de generación eléctrica nacionales, ni sobre la situación de incertidumbre política y económica por la que atraviesa la generación nucleoelectrica en nuestro país y las actividades nucleares en general. Ninguna opinión se emite sobre los candentes problemas macroeconomicos que adolece el sector, entre otros, los siguientes: la posición sobre la privatización de las centrales nucleares, el costo comparativo real del Kw/h electronuclear con otras opciones de generación, la posibilidad o no de terminar de una vez la postergadisima Atucha II, la necesidad de elaborar una política que afronte pragmáticamente el problema de que hacer con los residuos de alta y baja actividad de diversos tipos acumulados en los reactores y centros nucleares de investigación y la posición respecto de la instalación o no de un deposito centralizado para el almacenamiento de escorias nucleares nacionales. Un articulo, en fin poco convincente como mensaje, sobre todo cuando se firma como representante de la fuerza política que gobierna, que sobre estos problemas debería tener opiniones un poco mas detalladas y más adherentes a las dudas e incertidumbres reales que tiene la ciudadanía.

 

ACEPTACION SOCIAL

En realidad tres son las condiciones indispensables que este tipo de generación de electricidad tiene que superar para que la opinión pública mundial pueda aceptarla conscientemente:

 

  1. La generación nucleoelectrica debe ser económicamente competitiva.
  2. El riesgo de que suceda otro accidente como el de Chernobyl debe ser prácticamente anulado
  3. Las peligrosas y duraderas escorias que se generan en el corazón de las usinas deben ser completamente neutralizadas.

La competitividad económica del Kw/h electronuclear es en realidad un problema ligado al factor de escala y a la organización para operar y conducir eficientemente las diversas instalaciones industriales que componen el llamado "ciclo de combustible". Dicha competitividad tiene que confrontarse con otras alternativas masivas de generación muy arraigadas como la hidroeléctrica y la ligada a los combustibles fósiles. Esta ultima actualmente disponible a buen mercado, pero que inexorablemente se ira agotando y encareciendo con el pasar del tiempo. La tendencia frente a esta condición será cada vez mas favorable a la generación nucleoelectrica. En nuestro país actualmente el Kw/h de origen nuclear es mucha mas caro que el hidroeléctrico o térmico.

Las centrales nucleares de diseño occidental han demostrado ser seguras puesto que no se han producido incidentes graves luego de la operación de cientos de reactores durante varios miles de años-reactor. El accidente de Chernobyl se produjo por una serie de errores organizativos y humanos inconcebibles en la gestión de las usinas atómicas occidentales. Para minimizar los riesgos operativos de las usinas nucleares, se realizan grandes esfuerzos en diferentes países que desarrollan la ingeniería de los llamados reactores "avanzados" basados en el concepto de la seguridad "intrínseca", que consiste en realizar centrales en las que simples principios físicos (independientes de la voluntad del hombre y de otros mecanismos) actúan por cuenta propia impidiendo las situaciones incidentales. Entre estos proyectos de avanzada se pueden mencionar: el AP-600 y ABWR desarrollados en Estados Unidos, el modulo EPR proyecto común franco-germano, el Candu 9 en Canadá, etcétera. Algunos de estos reactores han entrado recientemente en operación comercial. En nuestro país el reactor de Atucha I es el único ejemplar de su genero en todo el mundo y tuvo hace algunos años un accidente relevante; la central de Embalse es un Candu, que como todas las centrales de su tipo no ha presentado problemas de operación.

Con respecto a la neutralización de las escorias nucleares, la tecnología que se utiliza para contener la radiactividad en el largo periodo (miles de años) son los sistemas constituidos por "barreras" múltiples (artificiales y naturales) colocadas en serie, entre los materiales radiactivos y el ambiente natural. Barreras que "funcionan" en base a principios físicos independientes de la voluntad del hombre, garantizando el contenido de los radionucleidos en los depósitos y, en el peor de los casos (cataclismo natural), aseguran que su regreso a la biosfera se realice en tiempos "geológicos" (miles de años), ello es, a bajísima velocidad. Algunos ejemplos de estas barreras artificiales son: la matriz (vidrio o cerámica) donde los átomos radiactivos son "concentrados" y "atrapados"; el contenedor (construido en aceros especiales) donde dicha matriz es "encapsulada" herméticamente; y el edificio subterráneo donde los contenedores son "depositados". Dicho edificio se construye (algunos centenares de metros bajo tierra) en un medio natural idóneo que constituye la ultima "barrera" entre la biosfera y el material radiactivo. Internacionalmente las "barreras naturales" reconocidas como más aptas para la instalación de depósitos profundos son: las rocas graníticas, las napas de arcilla y los depósitos salinos. En otras palabras, PARA QUE UN ATOMO RADIACTIVO CONTENIDO EN UNA MATRIZ DE VIDRIO RETORNE AL HOMBRE A TRAVES DE LA CADENA ALIMENTARIA TENDRIA QUE PERFORAR LAS CUATRO BARRERAS PRECEDENTEMENTE ENUNCIADAS. TAL PROBABILIDAD ES PRACTICAMENTE INEXISTENTE, AUN TRANSCURRIDOS MILES Y MILES DE AÑOS. Debe señalarse que existen en diversos países depósitos profundos de investigación y desarrollo, pero no existe aun ningún país que haya tomado una decisión definitiva para construir el deposito nacional centralizado.

Por otro lado, además de estas técnicas de contención y confinamiento de las escorias, se están desarrollando procesos que permiten "limpiar las escorias" de los radionucleidos más duraderos y radiotóxicos, que a su vez son "declasados" por procesos de transmutación con neutrones.

En nuestro país, frente al problema de los depósitos, hay una enorme resistencia de la opinión publica que muy probablemente tenga origen en la carencia de una abierta y clara política de difusión, explicación y participación orientada hacia la ciudadanía, campaña que debería haber sido promovida por los organismos de gobierno competentes.

COMO COMPORTARNOS

 

Hace pocos días hubo elecciones para renovar parcialmente las cámaras y dentro de dos años habrá otra elección para optar por un nuevo gobierno. Es el sano ejercicio que hoy los argentinos tienen para forjar, en parte, un destino común. Los nuevos diputados y senadores electos cumplirán sus mandatos y pasaran, pero los problemas de la sociedad argentina frente a su parque de generación nuclear seguirán allí esperando soluciones pragmáticas e inteligentes. Frente a la problemática nuclear los políticos son reacios a emitir opiniones porque el asunto es un poco "peliagudo" y los expone a los humores del electorado. Porque no faltan los demagogos, y los oportunistas, invito a los políticos responsables a salir de su costra, a bajar del pedestal, a no tener miedo a la discusión de estos problemas, y creo que como técnicos en la materia tenemos que ser críticos, pero también aportar elementos que puedan clarificar, para AYUDAR A LOS DIRIGENTES Y A LA CIUDADANIA A DESMENUZAR, A COMPRENDER Y A DESMISTIFICAR EL TEMA NUCLEAR. Así podremos elaborar, haciendo uso de la dialéctica política y de la confrontación de las ideas, las mejores soluciones tecnico-politicas para que se transformen en patrimonio común de toda la sociedad.

 

 

 

 

 

Gracias a la reutilización de gases

LA ARGENTINA PODRÁ PRODUCIR LA ENERGÍA MÁS BARATA DEL MUNDO

13/10/1997

La central de Atucha I podría duplicar su producción eléctrica, además de bajar significativamente el costo de generación, si sus instalaciones se adaptaran a un nuevo método que permite combinar el funcionamiento de un reactor nuclear con el de una turbina a gas, aseguraron científicos del Centro Atómico Bariloche.

Los investigadores sostuvieron que se pusieran en funcionamiento nuevas centrales -que generarían electricidad a partir de un "mix" de gas y energía nuclear- se alcanzaría una reducción de costos de producción de energía eléctrica sin parangón en el mercado internacional.

Pablo Florido y Juan Bergallo aseguraron que el método descubierto -cuyo estudio de factibilidad fue recientemente terminado aquí- permitiría reducir el actual costo del kilovatio en Atucha I de 2,3 a 1,5 centavos.

También sostuvieron que esa central -si fuera adaptada al sistema descubierto con el acople de una turbina a gas- pasaría a producir de los actuales 357 a 700 megavatios.

"Este sistema nos permite vencer el piso tecnológico internacional", señalo Florido, con orgullo, al aludir a los menores precios que se lograrían si se comenzara a aplicar el nuevo invento argentino, según sostienen sus descubridores.

La línea de investigación iniciada aquí, que ahora ha superado la etapa de prefactibilidad, no paso desapercibida en la ciencia internacional.

Recientemente la prestigiosa publicación científica "Nucleonics Week" anticipo que se estaba realizando estos estudios, ahora terminados en Argentina.

El invento argentino se caracteriza por la reutilización de los gases calientes, que emanan de una turbina a gas, para elevar así la temperatura del reactor nuclear, explicaron Florido y Bergallo.

De este modo el diseño propuesto permite generar electricidad en forma simultanea, e independiente, con la turbina a gas y con el reactor nuclear.

De acuerdo a los estudios efectuados, una ciudad de un millón de habitantes podría ser abastecido a un costo de 300 millones de dólares. Según los investigadores, ese ejemplo demuestra que -debido, principalmente, al bajo nivel de inversión inicial- se ha descubierto un método que permite producir la energía eléctrica con el costo "mas bajo del mundo".

Además el método propuesto, entre otros beneficios, "exhibe una marcada reducción en las emisiones de gases contaminantes" señala el estudio efectuado en esta ciudad.

 

Gastre es un problema para dentro de 50 años

 

Lic. Eduardo Santos Presidente del Directorio de la Comisión Nacional de Energía Atómica

El 26 del mes pasado, el presidente Carlos Menem, durante una reunión de gobernadores del sur argentino en Santa Rosa (La Pampa), llevó tranquilidad a la opinión pública al asegurar que no existe "ninguna posibilidad" de instalar un basurero nuclear en la Patagonia. Ante el tratamiento en la Cámara de Diputados de la Nación del Proyecto de Ley Nuclear, muchos habían temido la pronta construcción de un repositorio en Gastre (Chubut). Son necesarias algunas aclaraciones técnicas sobre este tema. El problema de los residuos nucleares existe, es serio y no podemos ignorarlo. Pero, días antes de las declaraciones del Presidente, la emotividad estuvo traicionando a la lógica. Nada más alejado de la realidad que pensar en la inmediata construcción de un repositorio. Argentina tiene 40 ó 50 años, como mínimo, para resolver cómo gestionar los subproductos indeseables de sus centrales nucleoléctricas. Más aún, hay claras razones técnicas y económicas para no hacerlo por ahora. Incluso quedarían, a partir del momento en que se resuelva, etapas de investigación y desarrollo que demandarán no menos de 10 años de trabajo continuado.

El proyecto original, de la década del 70, preveía la necesidad de un repositorio para el 2005. Pero el panorama cambió: no tendremos las 6 centrales planeadas en ese entonces para fin de siglo y el panorama tecnológico es diferente. Con sólo Atucha I y Embalse operando y Atucha II con fecha futura para su entrada en servicio, deben analizarse alternativas tales como procesar y vitrificar los residuos en el exterior, como lo hace por ejemplo Japón, postergando así la necesidad de construir un repositorio en el país. Los estudios realizados por la Comisión Nacional de Energía Atómica en la zona de Gastre están suspendidos desde hace años. Por iniciativa del señor Gobernador del Chubut, Dr. Maestro, los edificios abandonados fueron cedidos a esa Provincia y en uno de ellos funciona una Escuela Albergue primaria, no estando previstas tareas adicionales en la zona.

Por otra parte, el proyecto de Ley Nuclear busca dar un marco legal a la selección de sitios posibles para repositorios y no propugna la construcción de ninguno de ellos en todo el territorio del país. Para resolver este tema, no alcanza con encontrar la mejor solución técnica, incluso contando con un adecuado marco legal. Se necesita que la sociedad, en su conjunto, esté de acuerdo y, por ahora, estamos muy lejos de lograr ese acuerdo. No será obra de un año, ni siquiera de un gobierno, sino de un país. Por eso el acuerdo de la sociedad en su conjunto es mandatario.

Perspectivas

Canadá, Estados Unidos, Francia, Japón, Suecia y Suiza están en etapas avanzadas de los estudios para la construcción de Repositorios de Alta Actividad. Nuestras necesidades son menores, pero en algún momento habrá que encarar su construcción. Se augura un resurgimiento de la energía nuclear a comienzos del próximo siglo. El recalentamiento de la atmósfera, por el dióxido de carbono producido al quemar combustibles fósiles, y el encarecimiento del petróleo la convertirán en una opción imposible de ignorar. En un mundo con cada vez más gente reclamando calidad de vida, las energías mal llamadas alternativas (solar, eólica, maremotriz, etc.), que son complementarias de las otras fuentes energéticas, no podrán reemplazar a la hidráulica, la térmica y la nuclear.

En este contexto, la problemática de los residuos nucleares tiene que ser resuelta. En la CNEA se seguirá investigando para mantener el país al día en el tema. Estamos estudiando alternativas de tratamiento de los residuos nucleares, por ejemplo, la posibilidad de "transmutarlos" para lograr elementos de una vida media significativamente menor. La "transmutación de actínidos" es factible pero cara, pues involucra el uso de una enorme cantidad de energía. Contribuiría poco a bajar el impacto ambiental de los residuos; pero, sin embargo, hay que profundizar el tema. Las palabras del Presidente Menem servirán para que, de ahora en más, el debate sobre el destino de los residuos nucleares se haga con más tranquilidad. Personalmente, estimo que los discursos de barricada -que escuchamos recientemente- poco ayudan a realizarlo seriamente.

 

 

 

 

 

ENERGÍA SOLAR: LAS CLAVES PARA UNA POLÍTICA ENERGÉTICA

 

Raimundo González, Director Técnico de CENSOLAR (Centro de Estudios de la

Energía Solar).

¿Por qué la energía solar no es todavía ampliamente utilizada ni tan siquiera en aquellas aplicaciones en las que ya ha probado su eficacia? La respuesta a esta pregunta requiere un análisis que debe ir más allá de simples consideraciones económicas.

En primer lugar, es un error tratar de comparar la energía solar con otras fuentes convencionales de energía únicamente teniendo en cuenta factores cuantitativos de tipo económico, ya que la calidad de esta energía presenta, en sí misma, ventajas a medio y largo plazo que compensan sobradamente sus inconvenientes limitaciones.

Sin embargo, la realidad es que no parece suficiente que la energía solar sea una energía limpia, segura, inagotable y gratuita (al menos en su origen) para que sea capaz de cambiar en pocos años la tremenda inercia de consumo basado exclusivamente en las fuentes energéticas tradicionales, así como en los hábitos muy fuertemente arraigados en las sociedades económicamente avanzadas. Y es que, ciertamente, el uso generalizado de la energía solar exigiría cambios radicales en nuestros hábitos de vida.

Algunos han acusado a las multinacionales petroleras de frenar intencionadamente el desarrollo de una tecnología solar más eficaz y barata. Personalmente, no creo que los intereses de las grandes compañías, que en realidad se limitan a suministrar los productos y servicios (energía abundante) que el cliente (es decir, nosotros) demanda exigentemente sean la causa principal del lentísimo desarrollo de las energías renovables, aunque también es cierto que dichas compañías tampoco han realizado grandes esfuerzos, en términos absolutos, para favorecer dicho desarrollo.

La energía solar, por su característica única de llegar de forma dispersa a cada metro cuadrado de suelo, se muestra especialmente rebelde para ser manipulada y controlada.

Consideremos que, desde el punto de vista de las grandes compañías, lo que realmente importa es el control absoluto de las fuentes energéticas. Por ejemplo, aunque la tecnología para el tratamiento del petróleo o incluso de los materiales de fisión, pudiera estar al alcance de empresas no demasiado grandes, que podrían, al menos teóricamente, competir libremente a nivel nacional o incluso regional, el control de la materia prima asegura un beneficio indefinido en el tiempo a las grandes multinacionales que lo poseen.

La energía solar es, por el contrario, imposible de controlar. No existen pozos de energía solar, ni reservas de explotación, ni es posible envasarla para su distribución. Por añadidura, la tecnología necesaria para su aprovechamiento, al menos en las aplicaciones de baja temperatura, es lo suficientemente sencilla para ser asequible a pequeños fabricantes. Por todo esto, en términos económicos la alternativa solar no es merecedora de las simpatías de las poderosas empresas energéticas.

Los intentos más disparatados de controlar la energía solar consisten en acotar grandes espacios naturales, insensatamente catalogados de "sin valor ecológico" y construir gigantescos receptores destinados a concentrar la luz que la Naturaleza nos ofrece dispersa y gratuita, para transformarla, mediante procesos termodinámicos sumamente ineficaces, en energía eléctrica, la cual una vez cautiva en las redes de distribución convencionales, podría venderse al usuario, al igual que la electricidad producida por las centrales térmicas o nucleares.

A pesar de todo, la energía solar, acabará imponiéndose por su propio peso. El acelerar el proceso de su expansión generalizada depende, en gran medida, de nosotros mismos.

 

 

RESIDUOS NUCLEARES Y ACTIVIDAD NUCLEAR

24/9/1996Por ahora, la actividad nuclear en la Argentina esta regida por el Decreto-Ley 22.498/56, ratificado por Ley 14.467/56, más el Decreto 1.540, de agosto de 1994, que dividió la Comisión Nacional de Energía Atómica en tres.

La CNEA quedo a cargo de la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías, el ENREN (Ente Regulador Nuclear) asumió el control de la seguridad de todas las actividades nucleares y Nucleoeléctrica Argentina, a ser transferida a la actividad privada, se encarga del funcionamiento de las centrales.

Mientras tanto, el Congreso está tratando una nueva Ley Nuclear, para darle un marco jurídico completo al proceso de privatización en marcha. Por otra parte, para cubrir el vacío legislativo que se creo a partir de la exclusión de los residuos radiactivos de la ley 24.051 de Residuos Peligrosos, la diputada Mabel Muller presentó un proyecto de ley que regula su gestión en todo el país, incluyendo el problema de los subproductos de la medicina nuclear, que también está recorriendo su camino parlamentario.

 

 

 

La opción nuclear y el medio ambiente

 

08/10/1997 - por Hugo R. MARTÍN

Actualmente la problemática relacionada con la preservación del ambiente alcanza niveles notables de preocupación social. Como nunca antes, la necesidad de encarar acciones para prevenir el impacto de las actividades humanas sobre la naturaleza es prioritaria si se desea llegar a mundo hospitalario a las generaciones futuras.

Por otra parte, una de las condiciones esenciales para mantener e incrementar la actual calidad de vida de los pueblos es una abundante disponibilidad de energía. Pero esta es sin dudas una de las tareas más contaminantes del hombre moderno y por tal motivo resulta obvio que las acciones en este campo se encuentran entre las primeras a considerar al momento de planificar el futuro.

En este sentido, entre los aspectos a los que se esta dedicando especial atención se encuentra el de las emisiones de aquellos gases que contribuyen al efecto invernadero y que pueden ocasionar cambios climáticos indeseables a nivel planetario.

Por este motivo, entonces, la emisión de elementos contaminantes al medio ambiente se convierte en uno de los factores decisivos a la hora de seleccionar entre las diferentes opciones tecnológicas para obtener la energía requerida por el hombre moderno.

Opciones disponibles

Sin dudas, la electricidad, por sus cualidades intrínsecas, es la alternativa energética que mejor satisface las necesidades actuales. Y como para su producción existe toda una serie de opciones, la selección de alguna de ellas en particular depende de cuestiones suficientemente complejas como para que la decisión final, cualquiera que ella sea, se convierta en materia de discusión. Las realidades culturales, los intereses políticos, los estilos de vida, las situaciones socioeconómicas y el desarrollo científico-tecnológico son solo algunos de los aspectos que hacen a dicha cuestión.

Es posible afirmar, sin embargo, que en general todas las alternativas técnicas para producir electricidad implican algún tipo de efectos negativos sobre el ambiente. Estos pueden ser de mayor o menor magnitud, o de diferentes características según la solución elegida y hasta dependen de la óptica desde la cual se analice la cuestión. Por otra parte, prácticamente en todos los casos existe también la posibilidad de disminuir los efectos no deseados de la alternativa por la que se opte. Distintas soluciones tecnológicas permiten reducir tales efectos a niveles compatibles para con una adecuada preservación del ambiente. Desde equipos para la retención de gases o partículas para las usinas que utilizan combustibles fósiles, hasta la ya anunciada posibilidad de nuevos tipos de reactores nucleares que incluyen la solución al problema de los residuos radiactivos, hasta medidas normativas tales como los impuestos, tasas o subsidios, muchos son los medios para lograr aquel objetivo. Todos ellos, sin embargo, tienen implicancias socioeconómicas que no pueden ser ignoradas y que ciertamente influyen sobre sus posibilidades reales de aplicación.

Algunas soluciones que podrían parecer atractivas desde el punto de vista ambiental se encuentran muy lejos aun de su viabilidad técnico-económica y por lo tanto no es de esperar que se constituyan en soluciones factibles en el futuro próximo. La retención y evacuación en las profundidades marinas del anhídrido carbónico o los sistemas energéticos basados en el hidrogeno como portador, podrían contribuir significativamente a la reducción de la contaminación, pero aun se encuentran muy lejos del nivel de desarrollo que las califique como comerciante accesibles en las condiciones actuales. Tampoco las denominadas energías renovables, excepto la hidroelectricidad y la biomasa, ofrecen perspectivas realistas para la generación de electricidad en las cantidades necesarias que impone el crecimiento de la demanda.

Energía nuclear

Las seis nuevas centrales nucleares conectadas al parque eléctrico internacional durante el año 1996 llevaron a 443 la cantidad de usinas atómicas en operación comercial existentes en el mundo. Totalizando una producción de 2,3 miles de millones de kilovatios-hora, las centrales nucleares contribuyeron con el 17 por ciento de la demanda global de electricidad. De estas nuevas usinas, tres fueron inauguradas en Asia (dos en Japón y una en Corea del Sur) y dos en Europa (Francia y Rumania).

Esta tendencia creciente en la producción de electricidad a partir del átomo que se ha manifestado en los últimos años parece confirmar no solo que la opción nuclear es una alternativa valida para las economías desarrolladas, sino que también forma parte de la estrategia de crecimiento de los países emergentes en esta economía globalizada en que se ha transformado el mundo.

Por otra parte, este proceso de crecimiento esta lejos aun de manifestar una estabilización ya que continúan efectuándose importantes inversiones en proyectos nucleares. La iniciación de las obras de dos centrales en Quinsham (China) y una en Onagawa (Japón) eleva a 36 el numero de usinas atómicas en construcción hoy en ida en 14 países.

Las estadísticas muestran además que el año pasado nueve países registraron una participación de la generación nucleoelectrica en su demanda nacional superior al 40 por ciento, destacándose entre ellos: Francia (77,4 por ciento), Bélgica (75,2 por ciento), y Suecia ( 52,4 por ciento). Al menos en otros 17 países la nucleoelectricidad contribuye por lo menos con un 25 por ciento del volumen total de generación.

Mientras tanto, en la Argentina la electricidad de origen nuclear participa con el 17 por ciento de la demanda nacional. Como beneficio adicional derivado del desarrollo nuclear local, puede mencionarse que una de cada cuatro personas que se someten a tratamientos médicos complejos lo hace utilizando algunas de las técnicas de la medicina nuclear. En cuanto a las restantes aplicaciones de esta tecnología, cabria recordar también que solo en Córdoba existen unas 100 instalaciones en las que se aplican radioisotopos y radiaciones con diversos fines.

La nucleoelectricidad

Como solución para reducir la eliminación de gases de invernadero al ambiente, la contribución de las centrales nucleares brinda la mejor opción posible, si se comparan todas las alternativas tecnológicas disponibles en la actualidad.

Por supuesto que le energía nucleoelectrica por si sola no resuelve todos los problemas, pero sin dudas no puede dejar de formar parte de las soluciones, ya que, en lo referido a la protección del ambiente de los efectos de los gases de invernadero, esta tecnología ofrece beneficios muy concretos que no pueden ser ignorados.

Ciertamente que la operación rutinaria de centrales nucleares libera al ambiente pequeñas cantidades de materiales radiactivos. Sin embargo, las reglamentaciones establecidas sobre la base de una experiencia de mas de siete mil años-reactor cumplen con los criterios para la protección de la salud humana y el entorno natural, en condiciones tales que los riesgos son técnicamente menores o comparables a los de las actividades mas seguras realizadas por el hombre.

Las nuevas generaciones de reactores avanzados que se prevé entren en operación comercial próximamente y que incluyen características de seguridad muy superiores a las actuales, juntamente con mejores estándares de competitividad y contabilidad, deberían permitir una adecuada consideración de esta solución tecnológica en la búsqueda de la mejor combinación de alternativas de producción energética que satisfaga las necesidades de los próximos años.

 

 

Ahorro de energía

Hay diversos métodos de ahorro de energía pero el más efectivo es quemar menos combustibles fósiles y en especial, combustibles ricos en carbono como el carbón y petróleo. Estos combustibles también tienen un alto contenido de azufre, que junto con nitrógeno provocan emisiones ácidas durante la combustión y causan la lluvia ácida. De ello se desprende que la protección del medio ambiente es hoy el mayor incentivo para el ahorro de energía. A largo plazo, también es importante el agotamiento de los recursos de combustibles fósiles no renovables. Al ritmo de consumo actual se calcula que las reservas de petróleo y gas durarán unos cincuenta años y las de carbón unos doscientos años.

La demanda creciente de combustibles fósiles y los daños por la contaminación derivados de su utilización han motivado llamadas de atención por parte de la Comisión Brutland (1987), entre otras, para ir avanzando hacia un desarrollo sostenible, un concepto que apoyan políticos de muchos países. La enorme dificultad para conseguir esta meta ha sido menospreciada a menudo. El Consejo Mundial de la Energía estima que las fuentes de energía renovables sólo podrán aportar un 30% de la demanda mundial en el año 2020 (aunque la cifra podría llegar a un 60% para el año 2100).

Por esta razón, la Unión Europea ha llevado a cabo numerosas iniciativas para estimular el ahorro de energía, estimando posible lograr un ahorro del 20%. El Consejo Mundial de la Energía ha aconsejado una reducción de la intensidad de la energía para el futuro en distintas zonas, teniendo en cuenta la cantidad de energía necesaria para producir una unidad del Producto Interior Bruto (PIB). En un informe de 1993, el Consejo Mundial de la Energía publicó sus estimaciones para un uso eficaz de la energía, situándolo en un 3 o 3,5% para los países medios, un 4-5% para Europa occidental y Japón, y sólo un 2% para Estados Unidos.

Métodos para un ahorro de energía eficaz

El ahorro de energía mediante el aumento de la eficacia en su manipulado puede lograrse, por lo que respecta a la parte del suministro, a través de avances tecnológicos en la producción de electricidad, mejora de los procesos en las refinerías y otros. En cambio, por lo que respecta a la parte de la demanda (la energía empleada para calefacción de edificios, aparatos eléctricos, iluminación…), se ha descuidado en relación con la parte del suministro, existiendo un margen amplio para su mejora. En Europa occidental el 40% del consumo final de energía se destina al sector doméstico, un 25% a la industria y un 30% al transporte.

Sector de edificios domésticos y comerciales

Más o menos la mitad de la energía consumida en Europa occidental se destina a edificios. Con la tecnología moderna para ahorro de energía, el consumo puede llegar a reducirse un 20% en un periodo de cinco años. Se debe estimular la construcción de diseños con buen aislamiento, el uso eficaz de la energía en la iluminación, la instalación de sistemas de control de energía y la de aparatos modernos y eficaces para calefacción, aire acondicionado, cocinas y refrigeración. Las etiquetas en los aparatos con información sobre la eficacia de su funcionamiento ayudan a elegir el sistema más adecuado.

Los progresos en el sector doméstico son lentos al mejorar las técnicas de ahorro de energía en el periodo de construcción. Debe alentarse la instalación de sistemas eficaces de iluminación y aislamiento. Cada vez tienen lugar más renovaciones de edificios comerciales e industriales que deberían incluir medidas de ahorro de energía.

Sector industrial

El ahorro de electricidad puede conseguirse mediante sistemas avanzados de control de potencia, la instalación de motores eléctricos modernos para ventiladores, bombas, mecanismos de transmisión…, y la instalación de equipos de iluminación de alta eficacia; se debe evitar la penalización que supone el uso de energía en momentos de máximo coste, utilizando las tarifas reducidas para ahorrar dinero (aunque no necesariamente energía).

El rendimiento de las calderas y hornos puede mejorarse en gran medida mediante un ajuste y control cuidadosos de los niveles de combustión de aire en exceso. La recuperación del calor desechado a través de intercambiadores, bombas de calor y ruedas térmicas es un buen método para mejorar el ahorro energético. Las innovaciones en los sistemas de vapor y condensación pueden aportar también un ahorro sustancial.

La conservación de la energía sólo puede conseguirse si se introduce un plan de gestión de la energía con un seguimiento riguroso y metas de progreso. La motivación de la mano de obra es esencial y sólo es posible si existe un compromiso abierto al más alto nivel. La mejora en la conservación de la energía es un problema tanto psicológico como técnico y financiero.

Generación de electricidad

El rendimiento en la generación de electricidad depende en última instancia de las leyes de la termodinámica. Al incrementar la temperatura de entrada en las turbinas de gas mediante la introducción de nuevos materiales y técnicas de diseño, el rendimiento de las últimas turbinas se ha incrementado en un 42%. Si el gas caliente de salida se usa para aumentar el vapor a fin de alimentar una turbina de vapor, se forma un llamado ciclo combinado, con un rendimiento generalizado de la conversión del calor en electricidad de cerca del 60%. Las plantas de ciclo combinado que funcionan con gas están sustituyendo con rapidez a las de carbón y petróleo en todo el mundo. Un incentivo para su construcción es el menor impacto medioambiental y la reducción de la emisión de dióxido de carbono que suponen.

Un modo aún más eficaz de utilizar la energía de combustibles fósiles primarios es la construcción de sistemas de Cogeneración o de Energía y Calor Combinados (ECC). En este caso, el calor de salida de la turbina de gas o vapor e incluso de los motores diesel se emplea para alimentar los generadores de electricidad y suministrar vapor y calor a los distintos elementos de la fábrica. Estos sistemas tienen un rendimiento global en el uso de la energía de más del 80%. (Este sistema se ilustra en el diagrama). Son muchas circunstancias comerciales en las que los sistemas ECC son ideales para el equilibrio electricidad/calor necesario, y su instalación supone un adelanto en costes y ahorro de energía.

Cogeneración de energía

Los sistemas de cogeneración reciclan la energía perdida en el proceso primario de generacion (en este caso, una turbina de gas) en un proceso secundiario. La energía restante se emplea (en este caso en forma de vapor) directamente en las cercanias de la central (por ejemplo, para calentar edificios), lo que aumenta aun más la eficiencia global del sistema.

 

Transporte

El transporte es el sector más contaminante de todos, ocasionando más dióxido de carbono que la generación de electricidad o la destrucción de los bosques. En la actualidad hay en el mundo 500 millones de vehículos y en Europa occidental se calcula que su número se duplicará en el año 2020. En los países en desarrollo el crecimiento será incluso más rápido. A pesar de que el rendimiento de los motores de los vehículos se ha mejorado mucho mediante sistemas de control de la ignición y el uso de motores diesel, la tendencia sigue siendo la fabricación de vehículos con prestaciones muy superiores a las que permiten las carreteras. La congestión y la contaminación están estimulando la aparición de movimientos en favor de la tracción eléctrica y de la extensión del transporte público.

Políticas energéticas

La desregularización y privatización de los sistemas de suministro de energía, junto con la introducción de políticas energéticas en manos de las leyes del mercado, alientan a los productores a aumentar sus beneficios, vendiendo más y más cantidad de energía y disminuyendo su disposición a la conservación de la misma. El único límite son las leyes sobre contaminación. Por lo que respecta a la demanda, los usuarios parecen reacios a instalar sistemas de ahorro de energía, a pesar del ahorro que les supondría durante tres o cuatro años. Un ejemplo son las lámparas de alto rendimiento energético.

No hay duda de que se debe hacer un uso más eficaz de los recursos energéticos del mundo en el futuro, si queremos satisfacer la demanda creciente de energía de una población en rápido aumento e industrialización. La presión sobre los recursos limitados de combustible y los niveles crecientes de la población requieren una respuesta urgente.

 

 

Efecto invernadero

Término que se aplica al papel que desempeña la atmósfera en el calentamiento de la superficie terrestre. La atmósfera es prácticamente transparente a la radiación solar de onda corta, absorbida por la superficie de la Tierra. Gran parte de esta radiación se vuelve a emitir hacia el espacio exterior con una longitud de onda correspondiente a los rayos infrarrojos, pero es reflejada de vuelta por gases como el dióxido de carbono, el metano, el óxido nitroso, los halocarbonos y el ozono, presentes en la atmósfera. Este efecto de calentamiento es la base de las teorías relacionadas con el calentamiento global.

El contenido en dióxido de carbono de la atmósfera ha venido aumentando un 0,4% cada año como consecuencia del uso de combustibles fósiles como el petróleo, el gas y el carbón; la destrucción de bosques tropicales por el método de cortar y quemar también ha sido un factor relevante que ha influido en el ciclo del carbono. La concentración de otros gases que contribuyen al efecto invernadero, como el metano y los clorofluorocarbonos, está aumentando todavía más rápido. El efecto neto de estos incrementos podría ser un aumento global de la temperatura, estimado en 2 a 6 °C en los próximos 100 años. Un calentamiento de esta magnitud alteraría el clima en todo el mundo, afectaría a las cosechas y haría que el nivel del mar subiera significativamente. De ocurrir esto, millones de personas se verían afectadas por las inundaciones.

 

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